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Disfunción sexual femenina: el sexo es salud aún después que terminas

Después de recorrer el camino de las fases de la sexualidad femenina y haber aprendido un poco sobre algunos problemas que pueden presentarse, -aclaro que existen muchos más pero decidimos abordar los más relevantes- tenemos que concluir la historia y saber que  para que pueda ocurrir una experiencia sexual completa, sana y placentera, llegamos al punto que se llama “fase refractaria” y dicho de una manera más simple se refiere al período donde la excitación empieza a disminuir después de experimentar un orgasmo, en otras después de sentir varios y hay quienes pueden llegar a este punto sin haber pasado por el orgasmo, pero en un plano emocional viene la satisfacción y se aumenta la intimidad de pareja volviendo a alimentar el interés para siguientes ocasiones lo cual se transforma en un ciclo que cada pareja debe trabajar para que no termine mientras se encuentren juntos. 

No podemos encasillar a una mujer que en alguna etapa no pueda alcanzar el máximo clímax como alguien que padece un trastorno de disfunción sexual o enfermedad; simplemente hay momentos diferentes y una de las características para saber cuando buscar ayuda de un profesional es cuando estos síntomas o problemas se convierten en un “problema” para la misma persona o para la pareja, algunos más teóricos intentan establecer un tiempo en el cual esto representa un trastorno clínico y se considera que después de 6 meses de sufrir alguna dificultad que impida el disfrutar de una relación sexual esto será considerado “patológico”. Sin embargo es mejor apropiarse de la noción “problema” porque es este punto donde sin importar el tiempo tu debes detectar si esto está causando dificultades en tu vida y por lo tanto será el momento de buscar ayuda.

Los beneficios de una vida sexual saludable para tu salud general son absolutos y si tienes curiosidad continúa leyendo, te mencionaré algunos: hace más eficiente el sistema inmunológico, es decir que  las gripes no te llegarán fácilmente, incrementa el deseo sexual; puede ayudarte a lograr un mejor control vesical asociado a técnicas de ejercicios de piso pélvico (ej.  Ejercicios de Kegel) y buenos hábitos miccionales (para orinar), puede ayudarte a controlar esas gotitas de orina que de vez en cuando no has podido aguantar y terminaron por aguarte la fiesta. Ayuda a bajar la presión arterial, cuenta como minutos de ejercicios físico así que si a eso le añades unas rutinas en el “gym”  tendrás no solo placer y salud sino te verás cada vez mejor. Disminuye el riesgo de infartos cardiacos, disminuye la percepción del dolor y hasta puede que te quite el dolor en algunas situaciones específicas. Mejora el sueño, si tienes insomnio deberías considerarlo como parte de tu tratamiento para dormir mejor y hace más fácil el control del estrés.  Con todo esto tenemos razones suficientes para decirte que tener sexo es una ayuda a tu salud general y aún más que eso me atrevo a decir que es parte de tu salud general  no ajena a esta. 

No podemos dejar a un lado el hecho que si bien el sexo  saludable conlleva grandes beneficios para tu salud; el realizarlo sin limitaciones ni cuidados básicos o sin precaución puede llevarte a grandes problemas de salud.  Las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no planificados no esperan a que madurez la idea y comprendas lo que es una sexualidad sana, así que antes de emprender el descubrimiento y la experiencia sexual asegúrate de estar lista para hacerlo saludablemente y esto significa, que puedas disfrutar plena, emocional, mental y físicamente del placer de tu sexualidad sin limitaciones pero con todas las precauciones. Vive, disfruta tu vida y disfruta del sexo saludablemente.

Artículo: Dr. Abner G. Santos López  -  Ginecólogo Y Obstetra, Uroginecólogo y Cirujano Pélvico

 

 

 

Visto 296 veces Última Modificación Tuesday, 06 March 2018 00:26

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